miércoles, 16 de noviembre de 2011

Las joyas de Elizabeth Taylor

Esta mañana mientras veía las novedades de mis redes sociales encontré un aviso que cambiaría por completo el día tranquilo de descanso que había planeado tener. Una parte de las joyas de Elizabeth Taylor (que serán subastadas a finales de este año) estaban exhibiéndose en París. Elizabeth es mundialmente reconocida como una actriz que se convirtió en una de las más grandes coleccionistas de joyería.
Inmediatamente empezamos a planear nuestra visita, nos arreglamos para la ocasión y nos subimos al metro para llegar a la rotonda de Champs Élysées y caminar hasta Christie's.
En la fila había muchas personas con una sola cosa en común: el gusto por la moda y el lujo. Había muchas personas en jeans, con sus bolsas Longchamp y abrigos de lana. Pero también había señoras de edad con abrigos de piel, bolsas de marca (la 2.55 de Chanel en negro, una lady Dior en animal print, entre otras). Los carros, la ropa, todo... se respiraba el lujo en la helada tarde de espera.
Al entrar al edificio, no nos quedaron ojos para nada fuera de las piezas excepcionales, y las historias que desprendían.
La Peregrina, el diamante Elizabeth Taylor, el juego de rubíes y diamantes de Cartier, los regalos de Michael Jackson, el broche de la Iguana, zafiros, esmeraldas, perlas, etc. Todos despertando nostalgia y respeto hacia artistas de casas como Van Cleef & Arpels, entre muchas otras. Siglos de historia encerrados en gemas preciosas y diseños magníficos.
Mi roomate pudo apreciar a una mujer muy mayor que buscaba desesperada una pieza que seguramente forma parte de un recuerdo de la séptima mejor actriz del cine americano.
Esta exhibición ha estado en varias ciudades de Europa, y en los Estados Unidos en Los Angeles y Nueva York.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Abriendo los ojos al lujo

Al convivir con los franceses, uno inmediatamente puede apreciar la diferencia en la percepción de la moda y cómo eso influye en las ventas.
Los mexicanos le tenemos miedo a dos palabras importantes del sector: moda y lujo. El lujo nos hace pensar en egoísmo, en despilfarro, en dinero mal gastado, en culpabilidad. La moda para el mexicano promedio es tan superficial, que es mejor no tomarla en cuenta.
Para el francés no puede ser más diferente. El francés más filosófico se viste bien, es elegante y consciente de su imagen. El lujo es arte, tal vez inalcanzable, pero lo respetan.
Las tiendas de lujo que creemos que sólo son para artistas, políticos y un par de esposas millonarias, y por lo tanto siempre están vacías, aquí están llenas, en fines de semana se batalla para caminar, y es gente que en su mayoría se sube al metro, trabaja, pero que busca calidad, originalidad, estilo y el autodefinirse por medio de lo que usa.
El francés no le tiene miedo, al contrario, la moda es parte de ellos.
Las ofertas no son maravillosas (hasta donde he visto) pero los europeos ganan euros, y por lo tanto los precios (que son planeados en euros) son no accesibles, pero reales. Para México, los precios (que casi siempre son solamente una conversión) son impensables.
Creo que la moda en México no puede crecer sin ponerse a pensar cómo atraer al cliente hacia el lujo, o por lo menos a respetarlo. Mientras sigamos sin tomar en cuenta a la moda como un ingreso serio, seguiremos sin explotar verdaderamente una fuente económica fuerte.

Foto: Galeries Lafayette

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