martes, 17 de abril de 2012

La belle époque

Después de una semana en la que la televisión sólo ha pasado documentales del Titanic, y de que casi todo el mundo vio la película (algunos en 3D, otros en casa...) es hora de ver lo más encantador de aquella época: los vestidos.

Uno de mis favoritos: Kate Winslet en el vestido rojo con negro y el brillo más exquisito y deseable que he visto.

1912, es un año en el que la moda se encuentra evolucionando en las siluetas de la Belle époque. Así se denomina al periodo que va de 1900 hasta 1914. Se desarrolló principalmente en Inglaterra, en plena era eduardiana y en Francia. Ambos países estaban en paz, y tenían una buena situación económica, la gente salía, iba al teatro, hacían días de campo... Se gastaba mucho dinero en vestirse. Se fomentan las fiestas, el consumismo y los viajes entre la clase alta (tres elementos que vemos muy remarcados en la película).


El encaje es el principal distintivo de los vestidos de esa época. Las mujeres que no tenían dinero para comprarlo, lo tejían a gancho. Los vestidos eran muy bordados pues el énfasis ya no estaba en el tamaño sino en la belleza del ornamento del textil. Las plumas de avestruz, de precios muy elevados, fascinaban a las mujeres. Cubrían sus brazos con guantes largos.



El cabello lo usaban recogido en alto, con la cara despejada y algunos rizos cayendo. Encima, colocaban un sombrero.
A principios del siglo la cintura era muy marcada por el corset. Se acentuaba la cadera y había una silueta S, pero los daños a la salud de tan exagerada moda fueron graves: órganos muy importantes eran oprimidos y eso causaba graves daños. La siguiente foto es de la actriz Camille Clifford.


Paul Poiret sería quien liberaría a las mujeres de esta molesta silueta. Él abre su salón en París en 1903 después de haber sido aprendiz de Doucet y Worth. Introdujo el corte imperio y la fluidez de plisados y drapeados en las faldas. Los trajes orientales portados en los ballets rusos en Cleopatra y Schéhérazade tienen gran influencia en Poiret y en toda la moda. Al cambiar la silueta, los sombreros aumentaron su tamaño.


Durante esta época también está en auge el art nouveau, que vemos especialmente en la joyería y en la peineta de Rose que rescatan de los restos del barco.


Las mujeres que iban a bordo cambiaban de vestido posiblemente unas seis veces al día, pues había diferentes códigos para vestirse de día, de noche, de visita, etc.


Lady Duff-Gordon, mejor conocida como Lucile, fue la diseñadora que bajó los escotes de cuello de tortuga, a V. recibiendo críticas fuertes de parte de la sociedad conservadora. Ella misma fue sobreviviente del naufragio del Titanic. Su presencia en el barco probablemente fue un incentivo para vestirse aún mejor. Iba hacia Nueva York junto a su esposo y su secretaria en un viaje de negocios. Aparece en la película, y Rose la describe como diseñadora de lencería vulgar. Esto puede deberse a algunos rumores que la hicieron perder popularidad después del rescate en la vida real, pues fue una de las 12 personas a bordo del primer bote, y se dice que se negó a regresar a rescatar a los que seguían en el agua por temor a que voltearan el bote.


Deborah Scott, la encargada de vestuario de la película, hizo un gran esfuerzo por conseguir piezas auténticas. Cada actor y cada extra tenía sus vestuarios de acuerdo a un personaje, todos históricamente exactos. Cada mujer llevaba un corset, los vestidos realizados por el equivo de vestuarios fueron cortados con patrones de principios del siglo XX y armados con las técnicas de a época. La riqueza de prendas y joyería de la película la hizo merecedora del Oscar, y permanece como un fiel documental de la historia del vestido.


1 comentario :

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